En Bolivia, la paternidad está atravesando uno de los cambios culturales más interesantes de los últimos años. No es un cambio estridente, ni impulsado por campañas institucionales, ni marcado por un gran hito histórico. Es un cambio cotidiano, íntimo, construido entre el trabajo, la escuela, la mesa familiar y las noches de tarea.
Una encuesta reciente realizada por Ipsos CIESMORI en las cuatro ciudades del eje troncal —a personas de 18 años en adelante— muestra un fenómeno que va más allá de los porcentajes: el rol del padre está dejando de ser únicamente funcional para convertirse en un rol profundamente relacional.
Un modelo histórico que ya no alcanza
Durante décadas, el imaginario boliviano del “buen padre” estuvo anclado en la capacidad de proveer. Ser responsable significaba, ante todo, garantizar el sustento económico del hogar.
Y aunque ese componente sigue siendo importante, hoy ya no es suficiente.
Los resultados de la encuesta revelan que una parte significativa de la población reconoce que el rol del padre ha cambiado o está cambiando. Algunos lo ven como un cambio moderado; otros, como un giro más profundo hacia una paternidad involucrada. Pero el insights clave es este:
El padre proveedor ya no es el ideal completo. La sociedad boliviana espera un padre presente.
No presente en términos de asistir a un evento familiar ocasional, sino presente en la crianza, en la escucha, en el apoyo emocional, en la educación.
Dos modelos conviviendo en un mismo país (y a veces en una misma casa)
La encuesta muestra una división entre quienes creen que la paternidad cambió y quienes sienten que sigue igual. Lo interesante no es la división misma, sino lo que sugiere:
Bolivia está viviendo un modelo híbrido de paternidad.
Un país donde coexisten:
- Padres que crecieron con modelos rígidos y autoritarios,
- madres que todavía cargan con la mayor parte del trabajo doméstico,
- hijos que esperan una figura paterna mucho más emocional y disponible,
- y familias en proceso de aprender nuevas dinámicas.
Esa convivencia genera tensiones, aprendizajes y ajustes constantes. Pero también demuestra que estamos en una transición cultural importante.
La nueva paternidad: menos mandato, más deseo
Cuando se preguntó qué responsabilidades debería asumir un padre dentro del hogar, las respuestas no describieron a un superhéroe doméstico, sino a un ser humano comprometido.
Las personas esperan padres que:
- 73%: Participar activamente en la crianza y educación.
- 70%: Proveer económicamente.
- 68%: Brindar apoyo emocional.
- 64%: Ser modelo de valores.
- 54%: Acompañar en actividades escolares.
- 51%: Compartir tareas domésticas.
y sí, que también sigan aportando económicamente.
Lo más llamativo es que estos roles ya no se mencionan como “deberes” sino como expectativas afectivas.
La sociedad boliviana no está exigiendo perfección; está pidiendo presencia.
Romper herencias emocionales: la valentía silenciosa
Cambiar el modo de ser padre no es sencillo.
Implica cuestionar lo aprendido, abrir espacio a emociones que antes se evitaban, practicar habilidades que muchos hombres nunca vieron en sus propios padres.
Por eso, cuando los encuestados afirman que el rol paterno ha cambiado, en el fondo están reconociendo esto:
Ser un buen padre hoy requiere un tipo de valentía diferente: la de aprender lo que nadie te enseñó.
La valentía de entrar en territorio desconocido, de escuchar sin imponer, de acompañar sin controlar, de estar sin excusas.
El Día del Padre ya no solo celebra: resignifica
Cada 19 de marzo los bolivianos celebramos el Día del Padre.
Pero este año —a la luz de estos hallazgos— vale la pena preguntarnos:
¿A quién celebramos hoy?
¿Al proveedor tradicional? ¿Al padre presente? ¿Al padre en transición?
Quizás la respuesta sea:
A todos los que están intentando hacerlo mejor.
Porque los datos muestran algo valioso: la sociedad está abriendo espacio para una paternidad más rica, más emocional, más humana. Y muchos padres están ocupando ese espacio, aun con dudas, tropiezos y aprendizajes.
Un homenaje a los padres que están cambiando la historia
Este 19 de marzo, celebremos a los padres que:
- Se animan a romper patrones,
- Están aprendiendo a conversar con sus hijos,
- Comparten responsabilidades que antes no les correspondían,
- Acompañan con cariño y no solo con autoridad,
- Muestran afecto, vulnerabilidad y disposición.
Porque esos padres no solo están criando hijos más seguros y conectados.
Están ayudando a construir una Bolivia distinta.








