Cada 2 de noviembre tiene lugar la fiesta de Todos Santos, pero es sabido que realmente esta festividad inicia antes, cuando las familias empiezan a preparar y planear actividades y rituales para celebrar la llegada de sus seres queridos que partieron al más allá; o al menos así era antes de la llegada de la COVID-19.
Efectivamente, la pandemia modificó la rutina de las familias, pues ante la posibilidad de contagios los municipios determinaron aplicar restricciones para el desarrollo de actividades o en su defecto, las propias familias optan por otras medidas adicionales para protegerse.
Hubo un antes
Al ser un país con fuertes tradiciones, no sorprende que una festividad tan importante como la de Todos Santos implicara el aumento de actividades familiares, sociales y la asistencia a puntos de concentración de personas; como ser centros de abasto y cementerios.
En octubre el Vagón de Opinión de CIESMORI consultó a los bolivianos que habitan en las ciudades capitales del eje, sobre las actividades que solían realizar durante esta festividad y el 46% declaró que acostumbraba a llevar flores o arreglos florales al cementerio. En esta actividad solía darse una mayor participación por parte de las mujeres (50%) y del pueblo cochabambino (50%).
Asimismo, cabe destacar que el limpiar y arreglar los nichos (30%); y el armar mesas con ofrendas en los cementerios (27%), también eran actividades prioritarias.
¿Qué hacen ahora los bolivianos?
Por segundo año consecutivo, esta festividad viene marcada por la pandemia de la COVID-19. Muchos rituales y tradiciones debieron ser modificadas para poder ser llevadas a cabo bajo el espectro de una nueva normalidad.
Estos cambios producto de la pandemia se hacen evidentes al momento de revisar las cifras obtenidas por CIESMORI, pues ahora solo el 36% de los consultados manifiesta que llevará flores al cementerio; siendo los habitantes de Santa Cruz de la Sierra los que en un mayor porcentaje (44%) continuarán con ese ritual.
En lo que refiere a la limpieza y arreglo de tumbas (20%) y el armado de ofrendas (20%), continúan siendo importantes para los bolivianos entrevistados por la empresa, aunque no en el mismo porcentaje.
Todos los datos recolectados y analizados por CIESMORI, nos llevan nuevamente a confirmar que la pandemia llegó para transformar la vida de los bolivianos.