Con la pandemia del COVID – 19 y todas las medidas que se aplicaron a gran escala para evitar los contagios, las salas de cine cerraron y nos quedamos en casa para cuidarnos; pero con la reducción de casos y levantamiento de restricciones, los cines volvieron a recibir a aquellos que gustan del séptimo arte.
El regreso a los espacios de proyección tiene una gran importancia, pues no solo implica un impulso para la recuperación de la economía sino también una reconexión con aquello que en muchos casos no sólo entretiene, sino también inspira; y por eso incluso se estableció que cada segundo sábado de febrero se celebre el Día Mundial del Cine.
Cuestión de gustos
Cada persona tiene una idea en torno a la película que le gusta y que quiere ver, lo que implica una selección no sólo de géneros, directores o actores; sino también de país de origen. En este punto, el 87% de los que participaron del Tracker de Ipsos CIESMORI manifestaron que la última producción cinematográfica que vieron es de origen extranjero, mientras que sólo el 13% se decantó por una nacional.
Cuestión de gustos que pone en evidencia la diversidad de los que somos y de lo que apreciamos en cuanto a arte se refiere.
Abanderada boliviana
Si bien el cine de origen extranjero es el favorito de los entrevistados por Ipsos CIESMORI, no significa que no aprecien a las películas bolivianas; en ese sentido, es importante destacar que para el 53%, “Mi Socio”, dirigida por Paolo Agazzi y protagonizada por David Santalla y Gerardo Suarez, es la película que representa al cine boliviano, sobre todo para aquellos cuya edad está entre los 43 y 58 años (65%).
En la segunda posición (12%), encontramos al filme ambientado en la década de 1920, “Los andes no creen en Dios”, una adaptación de una novela homónima y de dos cuentos (La Misk’isimi y Plata del diablo) escritos por Adolfo Costa du Rels. Cabe destacar que los que más apoyan a esta película como la mayor representante del género en el país (18%), es el grupo poblacional compuesto por miembros de la Generación X y los Millenials (27 a 42 años).
Ocupando el tercer lugar en la representación del cine nacional, tenemos a otra producción de Paolo Agazzi: “El día que murió el silencio” (10%), que destaca por haber sido filmada en Totora, Cochabamba y ser la primera película boliviana grabada con sonido Dolby Digital.
Variado es el gusto de los bolivianos en cuanto a cinematografía refiere, lo que permite que las salas de cine vayan recuperando su afluencia y por consiguiente aportando a la recuperación de la economía nacional.