Incremento de la delincuencia, inseguridad en las zonas y el accionar de la policía, son temas que constantemente resaltan en las conversaciones de la población al momento de hablar de seguridad ciudadana.
El Programa de las Naciones para el Desarrollo define la seguridad ciudadana como el “Proceso para establecer, fortalecer y proteger el orden civil democrático, eliminando las amenazas de violencia en la población y permitiendo una coexistencia segura y pacífica. Se le considera un bien público e implica la salvaguarda eficaz de los derechos humanos inherentes a la persona, especialmente el derecho a la vida, la integridad personal, la inviolabilidad del domicilio y la libertad de movimiento”. Esta declaración nos lleva a repensar nuestra realidad a partir de la importancia que se le da a este multifacético tema que parte desde la mejora de la calidad de vida hasta el respeto a ley, sin dejar de lado la tolerancia.
El Vagón On-line realizado en noviembre por CIESMORI, revela que ocho de cada diez personas que viven en el eje del país consideran que la seguridad ciudadana es un problema muy importante que está afectando a toda Bolivia.
El origen del mal
La delincuencia y la violencia puede en muchas ocasiones condicionar nuestras decisiones diarias: ¿Por dónde transitaremos? ¿Dejo encendidas las luces de casa? ¿Subo a ese taxi? Es decir, afectan nuestra calidad de vida y bienestar.
Para muchos, la delincuencia es resultado de la crisis económica que ha afectado al mundo entero, más esta gestión, en la que la pandemia trajo consigo muerte, aumento de la pobreza y desigualdad social.
Para el 31% de los que participaron en la encuesta en el eje de Bolivia, la principal causa de la delincuencia es la pobreza y el desempleo; mientras que para el 16%, el origen se halla en la crisis económica. Todo esto, lleva a casi asegurar que, para una buena parte de la población, las carencias de medios económicos para satisfacer las necesidades inciden en los niveles de criminalidad y despierta en los individuos un espíritu de insatisfacción y rebeldía que lleva a la perpetración de delitos.
Exteriorizar el delito
El invertir en tecnologías de vigilancia o castigos más drásticos en apariencia, podrían ser la solución al problema de la inseguridad; no obstante, es importante hablar del rol que juega la ciudadanía al momento de presentar la denuncia del delito.
26% de los consultados por CIESMORI, manifestaron que sí fueron víctimas de agresiones y robos en los últimos 12 meses, el 31% de éstos realizó la denuncia a las autoridades correspondientes, mientras que 68% no la realizó. La ciudad que más realizó denuncias fue Santa Cruz (41%) y la que menos realizó fue El Alto (19%).
Entonces, estas cifras nos revelan que existe la necesidad de que la ciudadanía empiece a empoderarse para finalmente exteriorizar los delitos de los que son víctimas, pero esto solo se dará si se involucran a los demás actores que son corresponsables de esta área, en lo que en verdad se deberá poder depositar la confianza. Aunque el 42% de las personas sostuvieron que no realizaron la denuncia por falta de confianza en las autoridades.
Trabajo policial
A pesar de los procesos de reestructuración y modernización que se dieron al interior de la policía, la percepción que tiene la ciudadanía sobre el trato que recibe de ésta, al momento de realizar una denuncia, oscila entre mala y muy mala (52%), mientras que solo el 12% la cataloga como muy buena. Ni que decir de ese 25% de los entrevistados, que considera que la policía no se esfuerza en nada al momento de combatir la delincuencia.
En tal sentido, es necesario revertir esas percepciones o “mala imagen” y optar por políticas que generen cambio y permitan consolidar acciones conjuntas comprometidas y responsables, impulsadas en todos los niveles de gobierno y en coordinación con la Policía Nacional.
Temas pendientes
El hablar sobre seguridad ciudadana nos abre la puerta a muchos planteamientos como: ¿Debemos endurecer las leyes? ¿Se debe reformar el sistema judicial? ¿Cuál debe ser el trato hacia los delincuentes?, que los tocaremos más adelante.
*Participaron del Vagón On-line 1199 personas entre los 18 a 65 años a más en las ciudades capitales del eje troncal de Bolivia (La Paz, Cochabamba, Santa Cruz de la Sierra y El Alto), entre el 22 de noviembre y 02 de diciembre del 2020.